La transferencia embrionaria coloca un embrión dentro de la cavidad uterina mediante un catéter fino. Es una fase de la FIV y suele ser más sencilla que la punción ovárica. Haber completado la transferencia no permite saber todavía si habrá implantación o embarazo evolutivo.

Preparación y comprobaciones

El equipo confirma tu identidad, los datos del embrión y el número acordado para transferir. Puede pedir que acudas con la vejiga moderadamente llena para facilitar la ecografía abdominal. Sigue sus instrucciones, pero avisa si estás demasiado incómoda.

Un espéculo permite acceder al cuello uterino y el catéter atraviesa ese canal hasta el útero. Después el laboratorio comprueba que el embrión no haya quedado en el catéter. La descripción de Guy’s and St Thomas’ explica estas maniobras. Normalmente no se necesita sedación; si hay antecedentes de dolor, dificultades cervicales o experiencias traumáticas, conviene planificarlo antes.

Qué significa la imagen del embrión

La fotografía y la clasificación del laboratorio aportan información sobre su aspecto y desarrollo. No son un diagnóstico completo de su genética ni garantizan el resultado. Pide que te expliquen el día de desarrollo y el significado de la clasificación que utiliza ese laboratorio, ya que no todos comunican los datos del mismo modo.

Si el embrión estaba crioconservado, pregunta cómo evolucionó tras la descongelación y qué plan habría si no fuera apto para transferir. Esa posibilidad debe comentarse antes del día del procedimiento.

Levantarse y caminar después

No es necesario permanecer inmóvil para evitar que el embrión «se caiga». Puedes vaciar la vejiga después del procedimiento. La guía de ASRM sobre transferencia encuentra evidencia contra recomendar reposo en cama de rutina.

Esto no significa ignorar cómo te encuentras. Una persona con ovarios aún aumentados de tamaño tras la estimulación puede necesitar limitar el ejercicio intenso por ese motivo. La indicación debe explicar qué actividad se restringe y por qué, en lugar de convertir cualquier movimiento en un supuesto peligro para el embrión.

Para organizar la vuelta al trabajo, describe tus tareas reales: pasar horas sentada, levantar cargas o hacer turnos no son la misma situación. Descansar por comodidad o necesidad emocional es distinto de tener que hacerlo para conseguir implantación.

Hormonas y prueba de embarazo

La progesterona y, en algunos protocolos, los estrógenos forman parte del soporte del ciclo. La duración depende de si la transferencia fue en fresco, en ciclo natural o en un ciclo preparado con medicación, entre otros factores.

Las instrucciones de Cambridge University Hospitals destacan que no se suspenda medicación sin consultar, tampoco si aparece sangrado antes del test. Sus semanas concretas de retirada son un protocolo local: no deben trasladarse automáticamente a tu tratamiento.

Guarda la fecha y el tipo de prueba indicado. Los síntomas, o su ausencia, no sustituyen ese resultado. Si olvidas una dosis, pregunta cómo actuar y no improvises una compensación.

Síntomas que requieren contacto

Comunica sangrado abundante, fiebre, malestar importante o dolor persistente. Un test positivo acompañado de dolor abdominal o sangrado necesita valoración; la transferencia no excluye un embarazo ectópico. Dolor intenso, desmayo o dificultad respiratoria justifican atención urgente.

Antes de salir, comprueba que tienes un contacto fuera del horario habitual. También puedes acordar cómo recibirás el resultado y a quién quieres tener cerca ese día. No necesitas interpretar cada sensación corporal como una prueba de que el tratamiento funciona o ha fallado.