La fecundación in vitro, o FIV, permite unir óvulos y espermatozoides en el laboratorio y transferir después un embrión al útero. No es una única intervención: combina tratamiento hormonal, procedimientos clínicos, trabajo de laboratorio y seguimiento. Algunas personas necesitan más de una transferencia; otras no llegan a disponer de un embrión transferible.

Antes de iniciar el ciclo

El estudio previo orienta la elección del tratamiento y revisa las condiciones para gestar. Conviene llevar una lista de medicamentos, alergias, antecedentes de anestesia y tratamientos reproductivos anteriores. Pide un calendario orientativo y un contacto para incidencias: las citas pueden cambiar según la respuesta de los ovarios.

La información del NHS sobre FIV señala que deben explicarse beneficios, riesgos y procedimientos antes de comenzar. El consentimiento es también el momento de entender qué ocurriría con embriones que no se transfieran y de aclarar los límites económicos del tratamiento.

Estimulación y recogida de óvulos

Habitualmente se administran hormonas para que maduren varios folículos, con ecografías y, según el protocolo, analíticas. Otros fármacos ayudan a evitar una ovulación antes de tiempo. Cuando el equipo considera adecuada la respuesta, programa la maduración final y la punción para recuperar los óvulos.

No existe un calendario idéntico para todas las personas. La HFEA describe diferentes protocolos de FIV. Una respuesta muy alta puede aconsejar aplazar la transferencia; una respuesta baja puede llevar a discutir si continuar. Ninguna de esas decisiones debe interpretarse sin conocer el motivo individual.

Qué observa el laboratorio

Los óvulos recuperados se valoran y se fecundan mediante FIV convencional o mediante ICSI si está indicada. Después se sigue el desarrollo de los embriones. Algunos dejan de evolucionar; otros pueden transferirse o conservarse. La clasificación visual describe características del desarrollo, no certifica que un embrión vaya a producir un bebé sano.

La explicación del laboratorio de Guy’s and St Thomas’ ayuda a distinguir estas etapas. Para entender una llamada con resultados, anota por separado:

  • Óvulos recuperados y, cuando se informe, cuántos eran maduros.
  • Cuántos muestran fecundación normal.
  • Cuántos continúan desarrollándose y en qué día se evalúan.
  • Cuántos se transfieren o se conservan y cuándo llegará el informe final.

Comparar solo el primer número entre dos personas suele crear expectativas equivocadas.

Transferencia en fresco o diferida

La transferencia coloca el embrión en la cavidad uterina mediante un catéter. Puede hacerse en ese ciclo o en otro posterior utilizando un embrión crioconservado. Aplazarla no significa necesariamente que el embrión sea peor: puede responder a una decisión de seguridad o de preparación del endometrio.

Antes del procedimiento deben explicarte cuántos embriones se proponen transferir y por qué. Transferir más de uno aumenta el riesgo de embarazo múltiple. Conviene discutir la posibilidad acumulada de nacimiento con transferencias sucesivas, además de la probabilidad en una sola transferencia.

Después y ante un resultado negativo

Sigue las instrucciones de medicación y prueba de embarazo que te entregue el centro. Busca atención urgente ante dificultad respiratoria, desmayo, dolor intenso o sangrado abundante; tras una FIV pueden aparecer complicaciones de la estimulación o un embarazo ectópico.

Si el ciclo no termina en nacimiento, pide una revisión concreta: en qué fase se detuvo, qué información nueva aporta y qué cambio tiene fundamento para otro intento. Añadir técnicas no es automáticamente mejorar el pronóstico. También es válido necesitar una pausa o decidir no continuar. El resultado no mide el esfuerzo que has dedicado al tratamiento.