Si tu pareja te amenaza, te controla o te hace daño, puedes pedir ayuda durante el embarazo. No necesitas esperar a una agresión grave ni estar segura de cómo llamar a lo que ocurre. La responsabilidad de la violencia pertenece a quien la ejerce.

Si hay peligro inmediato, una agresión en curso o una emergencia médica, llama al 112 en España. Para información y apoyo especializado, el 016 es un recurso público gratuito. Si alguien puede ver esta pantalla o vigila tu dispositivo, prioriza una forma segura de buscar ayuda.

La violencia no siempre deja marcas

El NHS describe violencia física, sexual, emocional y conductas de control. Puede incluir humillarte, aislarte de amistades, controlar el dinero, vigilar mensajes o impedirte acudir a consultas. El embarazo puede coincidir con el inicio o el empeoramiento de una situación abusiva.

Presionarte para tener relaciones sexuales, sabotear anticonceptivos o imponer decisiones sobre el embarazo también merece atención. Que la persona sea tu pareja no elimina tu derecho a decidir sobre tu cuerpo.

No hace falta que todas estas situaciones aparezcan a la vez. Si cambias tu comportamiento por miedo a su reacción, o no puedes hablar libremente en una consulta, eso es información importante para compartir con alguien de confianza o un servicio especializado.

Pedir hablar a solas en una consulta

Puedes decir a la matrona, personal de enfermería o medicina: «Necesito hablar sin mi acompañante». Si hacerlo delante de esa persona no es seguro, busca un momento privado con el equipo.

Explica qué te preocupa y cómo pueden comunicarse contigo sin exponerte: teléfono seguro, horario, mensajes o información visible en una aplicación compartida. Pregunta qué se registrará y quién puede acceder a ello. El equipo puede explicar la confidencialidad y sus límites, incluidos deberes de protección o comunicación en determinadas situaciones.

No necesitas llevar pruebas para que escuchen tus síntomas y necesidades. Si has sufrido una agresión, solicita atención aunque todavía no hayas decidido qué pasos legales quieres dar. Pide que te expliquen cada actuación y las opciones de apoyo disponibles.

Lesiones que necesitan atención urgente

Un golpe en el abdomen, sangrado, pérdida de líquido, dolor intenso o disminución de movimientos fetales requieren valoración obstétrica. Explica que hubo una agresión si puedes hacerlo de forma segura: esa información ayuda a orientar las pruebas.

La información del NHS sobre lesiones del cuello advierte que puede haber daño serio sin marcas externas. Si te han apretado el cuello o impedido respirar, busca valoración urgente aunque después parezcas encontrarte bien.

Dificultad para respirar o tragar, cambios de voz, confusión, debilidad o pérdida de conocimiento tras ese episodio son señales de emergencia. Llama al 112. No esperes a que aparezcan moratones ni te quedes sola con la persona que te ha agredido para vigilar los síntomas.

Recursos oficiales en España

El servicio 016 del Ministerio de Igualdad atiende a mujeres que sufren violencia y a personas de su entorno. Ofrece información general y atención psicosocial inmediata las 24 horas; el asesoramiento jurídico funciona de 8 a 22 horas todos los días.

Puedes utilizar el 016, el WhatsApp 600 000 016 —solo mensajes, no llamadas a ese número—, el chat de la web oficial o [email protected]. El servicio dispone de opciones de accesibilidad y atención en distintos idiomas. Ante una emergencia, usa directamente el 112.

No presupongas que el contacto será invisible en tu móvil. Algunos dispositivos eliminan el registro de llamadas al 016, pero no todos; mensajes, correos y navegación pueden dejar rastros. Si existe vigilancia, utiliza un dispositivo seguro y pide orientación antes de hacer cambios que puedan aumentar el peligro. Women’s Aid explica cómo los dispositivos y cuentas compartidas pueden dejar rastros.

Un plan que respete tu situación

La Delegación del Gobierno recomienda apoyo especializado y de personas de confianza. Puedes hablar sobre alojamiento, documentación, dinero, transporte, menores a cargo y atención sanitaria sin tener que resolverlo todo en una sola conversación.

No anuncies una salida ni confrontes a quien te agrede si eso puede aumentar el riesgo. Pide ayuda para planificar los pasos. Si apoyas a una persona embarazada, escúchala, evita culpabilizarla y pregunta cómo ayudar de forma segura. No la presiones para tomar una decisión ni contactes con su pareja para mediar.