Las varices son venas superficiales dilatadas que pueden hacerse más visibles durante el embarazo. A veces solo cambian el aspecto de la piel; otras producen pesadez, dolor o picor, especialmente tras mucho tiempo de pie. Muchas mejoran después del parto. Una pierna que se hincha de repente o una vena que se vuelve dura y dolorosa necesita valoración, aunque ya tengas varices conocidas.
Qué ocurre en las venas
Las válvulas venosas ayudan a que la sangre avance hacia el corazón. Cuando no funcionan bien, puede acumularse y dilatar la vena. Los cambios de la gestación favorecen esta situación. Tener venas visibles no significa que exista un coágulo, pero tampoco permite explicar cualquier dolor sin exploración.
El NHS sobre varices describe molestias como pesadez, hinchazón y cambios en la piel. En la consulta, indica si el problema es antiguo o nuevo y si afecta a una o ambas piernas. Esa evolución importa más que comparar el tamaño de las venas con fotografías.
Medidas para la pesadez
Alterna periodos de pie o sentada con movimiento tolerable. Caminar y mover los tobillos ayuda a activar la musculatura de las piernas. Descansar con las piernas elevadas puede resultar cómodo. Evita mantener durante horas una postura que empeore claramente tus molestias.
La información del NHS sobre problemas frecuentes del embarazo incluye estas adaptaciones. Puedes distribuir tareas, utilizar un apoyo al sentarte y organizar pausas en el trabajo. No hace falta permanecer inmóvil ni elevar las piernas todo el día para obtener alivio.
Medias de compresión: qué esperar
Pueden aliviar síntomas, pero no garantizan que desaparezcan las varices ni evitan todas las complicaciones. Pregunta qué tipo y talla necesitas y cómo colocarlas. Una media que se enrolla, aprieta en un punto o produce dolor, cambios de color o adormecimiento debe revisarse.
No elijas la presión más alta suponiendo que funcionará mejor. Si tienes problemas de circulación arterial, heridas o enfermedades que afectan a las piernas, la valoración previa es especialmente importante. Las medias para molestias venosas tampoco sustituyen un tratamiento anticoagulante cuando este está indicado por otro motivo.
Qué cambios no debes tratar solo con reposo
Consulta con urgencia por hinchazón nueva de una sola pierna, calor, enrojecimiento o dolor persistente. Una vena superficial dura y dolorosa también merece revisión. El RCOG sobre trombosis en el embarazo explica por qué estos síntomas requieren estudiar si existe un coágulo.
Si aparece dificultad respiratoria repentina, dolor en el pecho, tos con sangre o desmayo, llama al 112. No esperes a una ecografía de piernas programada. No masajees una extremidad dolorosa e hinchada para intentar comprobar si mejora.
Piel irritada, heridas o sangrado
Comunica picor persistente, cambios de color, eczema o una herida que no cura. No apliques cremas medicinales sin revisar la causa. Si una variz sangra, aplica presión directa con un paño limpio y solicita atención; si el sangrado es importante, no se detiene o te mareas, llama al 112.
En la revisión puede valorarse si necesitas tratamiento de la piel o una exploración vascular. Una molestia que limita caminar o dormir merece atención aunque no exista una urgencia.
Tratamientos después del embarazo
Los procedimientos para cerrar o extirpar varices no suelen realizarse durante la gestación salvo situaciones excepcionales. El NHS señala que normalmente se utilizan medidas conservadoras y se reevalúa después.
Si persisten tras el parto, pide una consulta para valorar síntomas y opciones; no todas las venas visibles requieren intervención. Lleva un registro sencillo de qué medidas te alivian y qué limitaciones continúan. La decisión debe responder a tu problema clínico y preferencias, no a la promesa de eliminar todas las venas de forma definitiva.