La migraña puede cambiar durante el embarazo y algunas personas mejoran, pero no todas. Lo primero es distinguir una crisis parecida a las habituales de un dolor nuevo o diferente. Tener migraña desde antes no protege frente a otras causas de cefalea que necesitan atención.
Cuándo acudir sin esperar
Un dolor súbito y extremadamente intenso, debilidad de un lado, dificultad para hablar, confusión, convulsiones o pérdida de conciencia requieren atención urgente. También una cefalea con fiebre y rigidez de cuello o después de un traumatismo relevante.
Durante el embarazo, especialmente a partir de la semana 20, un dolor intenso o persistente con visión alterada, dolor en la parte alta del abdomen o malestar puede hacer necesario descartar preeclampsia. El NHS describe estas señales de cefalea en el embarazo. Si aparecen, no te limites a tomar tu tratamiento habitual y esperar a que actúe.
Aura conocida y síntomas nuevos
Algunas migrañas producen síntomas visuales o sensitivos antes del dolor. El NHS explica la migraña con y sin aura. Sin embargo, un primer episodio de alteración visual o neurológica en el embarazo merece valoración; no debe etiquetarse como aura por comparación con relatos de internet.
Para la consulta resulta útil anotar cómo empezó, cuánto duró, qué síntomas aparecieron primero y si se parece realmente a tus crisis anteriores. Indica también la semana de embarazo y los medicamentos tomados.
Tratamiento de una crisis habitual
Hay opciones que pueden utilizarse tras una valoración clínica. El paracetamol suele ser una primera opción, respetando la pauta y evitando duplicarlo en productos combinados. Si no basta, pueden considerarse otros medicamentos, incluidos algunos tratamientos para náuseas.
La información de UKTIS/BUMPS sobre migraña contempla sumatriptán cuando está indicado. El NHS resume la experiencia disponible con este fármaco. Eso no significa que debas iniciarlo para cualquier dolor de cabeza: requiere confirmar el diagnóstico y revisar tus antecedentes, incluida hipertensión u otras contraindicaciones.
Los antiinflamatorios no tienen la misma consideración en todas las semanas de embarazo y no deben utilizarse por cuenta propia. Lleva a la consulta el envase de cualquier preparado combinado para identificar todos sus ingredientes.
Revisar la prevención antes de concebir
Si tomas tratamiento diario o periódico para reducir crisis, conviene revisarlo antes del embarazo. Algunos productos deben sustituirse o retirarse con un plan. La AEMPS contraindica topiramato para prevención de migraña durante el embarazo y establece medidas de prevención de exposición.
Si lo utilizas para migraña y confirmas embarazo, contacta de inmediato con quien lo prescribe para recibir instrucciones. Si lo tomas para epilepsia, no lo suspendas bruscamente: la indicación cambia cómo debe manejarse la situación. No todos los medicamentos nuevos para migraña tienen suficiente experiencia en gestación, por lo que necesitan revisión específica.
Un plan que permita funcionar
Regularidad del sueño, comidas e hidratación puede ayudar a evitar desencadenantes personales. Puedes utilizar un registro breve de días con dolor, duración, síntomas y tratamiento. Evita convertirlo en una lista interminable de alimentos prohibidos sin relación clara con tus crisis.
Pide un plan con qué tomar al inicio, qué hacer si vomitas, cuándo consultar si no mejora y cuántos días de uso requieren revisión. El uso muy frecuente de medicación de rescate puede mantener cefaleas y merece atención.
Si las crisis te impiden comer, dormir o trabajar, comunícalo: el objetivo no es soportarlas hasta el parto. Después del nacimiento habrá que revisar de nuevo el tratamiento y su compatibilidad con lactancia, además de organizar descansos y apoyo práctico.