El síndrome de hiperestimulación ovárica es una complicación de algunos tratamientos de fertilidad en la que los ovarios aumentan de tamaño y se producen cambios que permiten que líquido salga de los vasos sanguíneos hacia otras zonas, especialmente el abdomen. Puede ser leve, pero las formas graves afectan a la respiración, la función renal y el riesgo de trombosis.

Cuándo pedir ayuda

Busca atención urgente si tienes dificultad para respirar, dolor torácico, desmayo o dolor abdominal intenso. Si los síntomas son graves, llama al 112. No conduzcas si te encuentras inestable.

Contacta con la unidad de fertilidad el mismo día si la distensión abdominal aumenta, el dolor no mejora, vomitas repetidamente, no puedes beber o estás orinando mucho menos. El NHS recoge estas señales de complicación tras FIV. Si no localizas a la unidad, acude a un servicio de urgencias.

No atribuyas cualquier dolor a la hiperestimulación: también pueden existir sangrado, infección, torsión ovárica o embarazo ectópico. La evaluación debe determinar la causa.

Por qué puede aparecer después de la punción

La respuesta al tratamiento y la exposición hormonal siguen teniendo efectos después de recuperar los óvulos. El embarazo puede hacer que el cuadro comience más tarde o se prolongue. Por ello, encontrarse bien el día del alta no descarta síntomas posteriores.

La guía de ASRM sobre prevención identifica mayor riesgo con antecedentes de hiperestimulación, determinadas características de reserva ovárica y respuesta alta, entre otros factores. El riesgo no se determina solo por cuánto duele ni por el número de óvulos obtenido.

Cómo se evalúa

El equipo pregunta por el tratamiento, el inicio de las molestias, la ingesta de líquidos y la orina. Puede controlar constantes, peso, analítica y ecografía. Se valora tanto el tamaño de los ovarios como la acumulación de líquido y el estado general.

La información del RCOG para pacientes distingue cuadros que pueden vigilarse de forma ambulatoria de otros que necesitan ingreso. Estar en casa no significa que no haga falta seguimiento: deben concretarse revisiones y señales para volver antes.

Lleva el informe del ciclo y los nombres de los medicamentos. Si te atienden en otro hospital, facilita el contacto de tu unidad para coordinar la información.

Qué puede incluir el tratamiento

Se busca aliviar síntomas, mantener una circulación e hidratación adecuadas y prevenir complicaciones mientras mejora el cuadro. Según la gravedad pueden necesitarse medicamentos para dolor o vómitos, líquidos intravenosos, prevención de trombosis o drenaje de líquido abdominal. La guía clínica del RCOG desarrolla ese manejo especializado.

No intentes resolverlo bebiendo grandes cantidades de agua a la fuerza, tomando diuréticos o añadiendo antiinflamatorios. Pide una pauta individual de líquidos, analgesia y actividad. Los ovarios aumentados de tamaño pueden exigir evitar ejercicio intenso y relaciones sexuales; permanecer totalmente inmóvil tampoco debe decidirse sin indicación.

Cómo reducir el riesgo en otro ciclo

La prevención puede incluir ajustar la estimulación, elegir el medicamento de maduración final y aplazar la transferencia conservando los embriones. Estas estrategias disminuyen el riesgo, pero no convierten los síntomas nuevos en irrelevantes.

Después de recuperarte, solicita un resumen del episodio: gravedad, pruebas, tratamiento y recomendaciones para futuros ciclos. Pide que el siguiente plan explique qué se cambiará y cómo se organizará el seguimiento. Haber tenido una complicación no significa que tú hayas hecho algo mal ni que debas continuar tratamiento antes de sentirte preparada.