La colestasis intrahepática del embarazo es una alteración del funcionamiento del hígado que produce acumulación de ácidos biliares. Su señal más característica es el picor sin una erupción que lo explique, a menudo más intenso por la noche o en palmas y plantas. No todo picor es colestasis, pero si es persistente debes comunicarlo a tu equipo obstétrico y solicitar valoración.
Qué síntomas conviene describir
Anota dónde pica, cuándo empezó, si te impide dormir y si hay lesiones en la piel. Las marcas del rascado no son lo mismo que una erupción que apareció antes del picor. También informa de orina oscura, heces muy claras o color amarillo en piel u ojos. La información de Cambridge University Hospitals explica estos síntomas y la necesidad de estudiar otras causas en presentaciones poco habituales.
No esperes a la siguiente cita programada si el picor es intenso o te mantiene despierta. Si además notas menos movimientos del bebé, contacta inmediatamente con urgencias obstétricas; esa señal necesita valoración por sí misma.
Qué pruebas se necesitan
La valoración suele incluir ácidos biliares en sangre y pruebas hepáticas. No son intercambiables: unas transaminasas normales no garantizan que los ácidos biliares lo estén. El picor puede comenzar antes de que las analíticas se alteren. Si continúa y no se encuentra otra explicación, se repiten según el plan clínico. El RCOG insiste en este seguimiento cuando una primera prueba es normal.
Pide que te indiquen cómo recibirás los resultados y qué hacer si el picor empeora mientras esperas. «Analítica del hígado normal» no responde por sí solo si se midieron también los ácidos biliares.
Cómo se interpreta el riesgo
La intensidad del picor no sirve para calcular el riesgo fetal. Importan la concentración de ácidos biliares, su evolución, las semanas y otras complicaciones. Las concentraciones de 100 micromoles por litro o más identifican un grupo de mayor riesgo; esto no significa que todas las pacientes con colestasis tengan ese mismo riesgo.
La guía SMFM, reafirmada en 2024, vincula el seguimiento y el momento del nacimiento a esa valoración. Una prueba fetal tranquilizadora describe una situación concreta, pero no elimina todo el riesgo posterior ni sustituye el plan de nacimiento.
Tratamiento y decisiones sobre el parto
Pueden recomendarse medidas para aliviar la piel y medicamentos. El ácido ursodesoxicólico puede mejorar modestamente el picor en algunas pacientes; no se debe presentar como una garantía frente a la muerte fetal. No lo inicies, suspendas ni ajustes siguiendo una pauta de internet. El RCOG distingue el alivio de síntomas de la prevención de complicaciones.
A veces se aconseja programar el nacimiento antes de que empiece el parto espontáneo. Las guías no fijan una única semana para todos los casos. Pregunta qué valor máximo de ácidos biliares se ha registrado, qué otros factores cuentan y cómo se equilibran los riesgos de esperar con los de la prematuridad. La colestasis no obliga por sí sola a una cesárea.
El control no termina con el nacimiento
El picor suele mejorar tras el parto, pero hay que comprobar que las pruebas se normalizan. Cambridge propone revisarlas alrededor de la consulta posparto; si continúan alteradas se estudian otras causas. Guarda los resultados y menciona este antecedente al preparar otra gestación, porque puede repetirse.
Antes de salir de la consulta, deja acordados la próxima analítica, quién la revisará y el teléfono de atención obstétrica. Este plan concreto resulta más útil que vigilar el picor como si fuera un marcador fiable del estado del bebé.