¿Por qué los bebés huelen tan bien?

Ese dulce y embriagador aroma que desprenden los recién nacidos es casi adictivo. Sus cabecitas, su piel, incluso sus pequeñas manitas parecen emanar una fragancia tan especial que invita a respirarla profundamente. ¿Te has preguntado alguna vez por qué el olor de un bebé resulta tan placentero y por qué sentimos ese impulso casi irresistible de acercar nuestra nariz a ellos? La ciencia ha descubierto que este fenómeno va mucho más allá de una simple percepción agradable.

La ciencia detrás del «eau de bebé»

El característico aroma de los recién nacidos no es producto de nuestra imaginación ni de los productos de cuidado infantil. Estudios científicos han confirmado que el olor de los bebés activa las mismas zonas cerebrales asociadas con el placer, la recompensa y la satisfacción que se encienden cuando comemos algo delicioso o durante las relaciones sexuales.

Investigadores de la Universidad de Montreal descubrieron que, al oler la cabeza de un bebé, se activan potentes mecanismos neurológicos, especialmente en las madres. Mediante resonancias magnéticas, observaron cómo el cerebro libera dopamina, la hormona del placer, creando una sensación tan gratificante que algunos científicos la han comparado con un «cóctel químico natural» que fomenta el vínculo afectivo.

«El efecto que causa el olor del bebé en el cerebro genera la misma sensación de satisfacción que comer o tener relaciones sexuales», afirman los investigadores canadienses.

¿De dónde procede exactamente este olor único?

Al contrario de lo que muchos piensan, el aroma característico de los bebés no proviene de productos comerciales como talcos, colonias o suavizantes. Su origen es completamente natural y se debe principalmente a tres factores:

  1. La vérnix caseosa: Esta sustancia blanquecina o grisácea que recubre la piel del bebé al nacer tiene un propósito protector mientras están en el útero materno. Compuesta por secreciones sebáceas y células de la piel, contribuye significativamente a ese olor especial durante las primeras semanas de vida.
  2. El líquido amniótico: Aunque los bebés son bañados tras el nacimiento, trazas del líquido amniótico permanecen en su piel y contribuyen a su aroma distintivo.
  3. Actividad glandular única: Las glándulas sebáceas de los recién nacidos son extremadamente activas durante los primeros días de vida, produciendo secreciones que generan ese olor tan particular. A diferencia de los adultos, los bebés no tienen activas las glándulas sudoríparas que producen olores corporales menos agradables.

Estas tres fuentes naturales combinadas crean esa fragancia irrepetible que perdura aproximadamente durante las primeras seis semanas de vida.

Diferencias en la percepción del olor entre padres y madres

El olor del bebé es distinto para la madre y para el padre

Un hallazgo fascinante del Instituto de Ciencias Weizmann en Israel reveló que el olor de los bebés genera respuestas neurológicas diferentes en hombres y mujeres. Los investigadores identificaron el hexadecanal (HEX), un compuesto volátil presente en el cuero cabelludo de los recién nacidos, como responsable de estas diferencias.

Lo más sorprendente es que este compuesto:

  • Reduce la agresividad en los hombres, fomentando comportamientos protectores
  • Aumenta los instintos de protección y alerta en las mujeres, especialmente en las madres

«La razón evolutiva de estas diferencias es que la agresión masculina en los mamíferos a menudo podría expresarse con violencia hacia las crías, mientras que en las hembras se expresa protegiendo al bebé», explica Eva Mishor, investigadora principal del estudio.

Un mecanismo evolutivo para la supervivencia

El Dr. Bill Hansson, director del Instituto Max Planck de Ecología Química, sugiere que este aroma tan característico podría haber evolucionado como un sofisticado mecanismo de supervivencia para la especie humana.

«Es posible que cuando los agresivos cazadores varones volvían a la cueva, se mostrasen más pacientes con los ruidosos y pequeños lactantes gracias al maravilloso olor que desprendían», señala Hansson, haciendo referencia a nuestros ancestros.

Esta teoría explicaría por qué el aroma de los bebés es percibido de manera casi universal como algo positivo, independientemente de la cultura o el contexto.

¿Pueden los padres reconocer a sus bebés solo por el olor?

Más del 70% de las madres pueden distinguir el aroma de su propio bebé entre varios olores similares, según un sorprendente estudio japonés. Esta capacidad se desarrolla rápidamente tras el nacimiento, especialmente durante la lactancia materna, cuando los sentidos olfativos de la madre se vuelven especialmente sensibles.

De igual manera, los bebés pueden reconocer el olor de su madre desde los primeros días de vida, un factor determinante para establecer la lactancia y los primeros vínculos afectivos.

¿Cuánto dura y por qué desaparece este aroma?

El característico olor a bebé suele durar entre las primeras seis semanas de vida, disminuyendo gradualmente. Existen varias razones para esta desaparición natural:

  • Las glándulas sebáceas reducen su actividad después de las primeras semanas
  • El desarrollo de las glándulas sudoríparas altera progresivamente el olor corporal natural
  • Los cambios en la alimentación, especialmente al introducir alimentos sólidos, modifican la química corporal
  • La exposición al entorno y a diferentes productos de higiene también influye en este cambio

La industria intenta capturar este aroma

El impacto emocional del olor a bebé es tan poderoso que numerosas empresas han tratado de imitarlo en productos comerciales. Detergentes, suavizantes, cremas y colonias intentan recrear esta fragancia, aunque los expertos coinciden en que es prácticamente imposible replicar con exactitud este aroma natural.

Algunos lo describen vagamente como «un toque de vainilla» o «galleta recién horneada», pero la realidad es que esta fragancia natural resulta inimitable debido a su compleja composición química.

Un vínculo químico que nos conecta

El aroma de los bebés va mucho más allá de una simple percepción olfativa agradable. Representa uno de los mecanismos biológicos más sofisticados para asegurar el cuidado y la protección de los más vulnerables de nuestra especie.

Este sistema de comunicación química no verbal, perfeccionado a través de millones de años de evolución, nos recuerda cómo la naturaleza ha desarrollado sutiles pero poderosas herramientas para garantizar los vínculos afectivos necesarios para la supervivencia humana.

La próxima vez que sientas ese impulso irresistible de acercar tu nariz a la cabecita de un bebé, recuerda que estás experimentando uno de los mecanismos evolutivos más antiguos y efectivos para despertar el instinto de protección y cuidado.

Referencias

  1. Universidad de Montreal. «El efecto del olor de los bebés en el cerebro materno». Journal of Neuroscience. Vol. 33(17): 7398-7405. 2013.
  2. Mishor, E. y Sobel, N. «Hexadecanal (HEX): Una molécula que influye en la respuesta agresiva según el sexo». Science. 375(6582): 824-830. 2022.
  3. Hansson, B. «Cuestión de olfato: Historias asombrosas sobre el mundo de los olores». Instituto Max Planck de Ecología Química. Editorial Crítica. 2023.